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jueves, 24 de marzo de 2011

Informe Especial: almacenamiento de combustible, problemas de seguridad en la controvertida planta Nuclear de Fukushima en Japón.

Debido a la gravedad de los hechos y atentados contra la seguridad al modificar sabiéndolo el diseño de la instalación, no respetar rutinas de mantenimiento de los equipos relacionados con la seguridad y manipular infomación que afecta a la salud pública y  a la seguridad, me permito traducir, lo mejor que puedo, este informe de Reuters, extenso pero de un contenido desgraciadamente contundente, una vez leido se entienden muchos aspectos sobre lo que está ocurriendo en Japón en relación con la central y la radiación.
Nota: Además de la traducción  he introducido notas y enlaces adicionales para documentar y aclarar algunos aspectos.


Por Kevin Krolicki y Kerber Ross

TOKIO  21 de marzo 2011 11:50

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TOKIO (Reuters) - Cuando el tsunami golpeó de manera contundente a Fukushima en Daiichi, se almacenada en la central nuclear bastante más uranio procedente del combustible gastado del que estaba originalmente previsto según diseño para dicho almacenamiento y también se habían saltado en los últimos diez años varias veces las revisiones de seguridad obligatorias.
La planta de Fukushima que está con fusiones parciales en sus reactores y emisiones de radiación importantes se había convertido en un depósito de combustible gastado, aspecto para el que no fue diseñada según informan los ingenieros americanos que  diseñaron estos reactores hace 50 años, este almacenamiento nunca se había previsto para estar allí, este punto contrastado con los documentos en poder de la compañía y por expertos externos.

En el momento del terremoto del 11 de marzo, los edificios de los reactores de Fukushima almacenaban el equivalente de casi seis años de las barras de combustible de uranio gastado y altamente radiactivo producido por la planta, según información de la propia compañía Tokyo Electric Power Co en una conferencia organizada por la International Atomic Energy Agency.
Dosis de radiación.

boiling water reactor
En Japón, la crisis también ha centrado la atención en el registro de incidencias  irregular  de Tokio Electric en materia de seguridad que se mantuvo hasta días antes del terremoto su política de reducción de costos liderada por el actual director ejecutivo Masataka Shimizu, y con una relación crítica de los reguladores del gobierno japonés que desembocó en un conflictos de intereses.

La cascada de fallos relacionados con la seguridad en la planta de Fukushima da fuertes  argumentos a los críticos y reformistas que argumentan que la industria nuclear de Japón debe realizar y asumir cambios radicales en toda su política y organización.

"Durante mucho tiempo he pensado que todo el sistema es una mierda", dijo Taro Kono, un legislador del Partido Democrático Liberal y desde hace tiempo crítico con la energía nuclear, y ve la necesidad de una reorganización  de Tokyo Electricdirigida por el gobierno.

"Tenemos que revisar nuestra estrategia nuclear después de todo esto", dijo Kono. "Ahora nadie va a aceptar los residuos nucleares en sus patios traseros. Se puede tener un terremoto y tener también material radiactivo cerca de su casa. Vamos a tener un verdadero debate sobre esto."

Los últimos incidentes añadidos a un registro de sanciones y la falta de seguridad en el Tokyo Electric - más conocida como TEPCO –  datan de una década,  y continuaron también en las semanas previas al terremoto.

Menos de dos semanas antes de que Fukushima Daichi tuviera una fusión parcial, los reguladores de seguridad indicaron que no habían podido examinar 33 equipos en la central, incluyendo un generador de energía de emergencia, de acuerdo a un comunicado.

Expertos y analistas de la industria nuclear indican que es aún más urgente el revisar el por qué los reguladores de seguridad en  Japón han dado a TEPCO tanto margen de maniobra, dando prioridad a la contención de los costos en lugar de buscar un  almacenamiento seguro para las barras de combustible gastado.

RIESGOS DE RADIACIÓN.
Cuando ocurrió el terremoto, casi 4.000 barras de  combustible gastado  de uranio estaban  almacenados en las piscinas de almacenamiento refrigeradas por agua y construidas el los piso más alto de los edificios de los reactores de  Fukushima, tal como consta en los registros de la empresa. Cada elemento  mide alrededor de 3,5 metros de altura y hasta después de diez años emite radiación suficiente para matar a una persona en cuanto se aproxime.

El combustible gastado almacenado en las piscinas de combustible  representa más de tres veces la cantidad de material radiactivo que hay en los seis reactores, de acuerdo con Tokio Electric y su informe presentado ante el OIEA.

La acumulación de barras de combustible gastado en los edificios del reactor Fukushima es lo que ha complicado la respuesta a la crisis en la planta  y ha agudizado su gravedad,  según han confirmado funcionarios y expertos.

En especial es el caso del reactor N º 4, que estaba fuera de servicio en el momento del seismo y tenía  548 elementos combustibles gastado y aún calientes en refrigeración en la piscina de agua en su planta superior.

Ese reactor, que estalló en llamas dos veces  la semana pasada, provocó una seria advertencia de los funcionarios de EE.UU. sobre mayores riesgos de radiación en esta planta.

David Lochbaum, un ingeniero nuclear con sede en Estados Unidos de la U.S. Union of Concerned Scientists, (la Unión de Científicos Preocupados), dijo que el combustible gastado era vulnerable, ya que estaba protegido únicamente por la "débil" cáscara externa del edificio de  los reactores y que depende de un único sistema de enfriamiento.


"Es una receta para el desastre y la catástrofe que ya se está desarrollando ahora en Japón", dijo Lochbaum.

El problema en cadena del combustible gastado con los elementos radiactivos almacenados en Fukushima pone de relieve un dilema al que la industria de la energía nuclear se ha enfrentado en Japón y en Estados Unidos desde hace décadas: no hay una respuesta fácil a la pregunta de dónde almacenar el combustible nuclear radiactivo después de haber sido utilizo para producir energía.

En los Estados Unidos, los expertos de la industria habían establecido que una vez que las barras de combustible se hayan  gastado se trasladen al repositorio de Yucca Mountain en Nevada. Pero la oposición política en ese estado ha sido grande y con un rápido crecimiento obligó a poner el plan en espera, y el combustible gastado en gran medida se ha acumulado en las piscinas de enfriamiento en las propias centrales.

"No tenemos ningún plan para la parte final del ciclo de combustible nuclear, y necesitamos uno", ha dicho  Allison Macfarlane, profesor de la Universidad George Mason en Virginia, que forma parte de un panel expertos del gobierno de los EE.UU. para estudiar el problema.

La situación es similar en Japón. Una instalación de almacenamiento a medio plazo para los residuos de Fukushima Daiichi se está construyendo en el pequeño pueblo de Mutsu en el norte de Japón y no está prevista la apertura hasta 2012. El plan hubiera sido el que este cementerio guarde durante  20 años el combustible gastado.

Un plan para más largo plazo,  y además controvertido,  de construir una planta de reprocesamiento y enriquecimiento de uranio cerca de  Rokkasho también ha sufrido continuos retrasos y dificultades técnicas, siendo un proyecto que se remonta a la década de  los años noventa.

Más del 60 por ciento del uranio almacenado en Fukushima Daiichi sufrió el terremoto y el tsunami sin ser desestabilizado, ya que se mantuvo en una piscina separada construida en 1997 y en barriles de metal que no dependen de la energía exterior, según informaron autoridades de la  seguridad nuclear japonesa.

Pero la ubicación de las piscinas de almacenamiento de residuos de combustible - en el piso más alto de los edificios del reactor – hacen que las barras estén expuestas a riesgos adicionales porque en las piscinas han sufrido más los efectos del terremoto, y podrían haber perdido agua a través de chapoteo o fugas,  indican los expertos.

Mientras los trabajadores de la planta luchaban por restaurar la energía a la planta y  probar las bombas y otros equipos de seguridad, el objetivo principal como medida de seguridad ha sido la de mantener el agua en las piscinas de almacenamiento de combustible gastado por medio de chorros de agua por un batallón de camiones de bomberos.

El agua de las piscinas de combustible gastado sirve como refrigerante y es una barrera a la radiación. Cuando el revestimiento de zirconio de las varillas de combustible se expone al aire, pueden comenzar las llamas e incendiarse.

HACIA EL LÍMITE
Fukushima Daiichi había ya sobrepasado desde hace tiempo los límites de su capacidad en la planta para almacenar combustible de uranio en el recinto, según un informe  Tokyo Electric de noviembre de 2010 y que ahora circula entre los expertos de seguridad y críticos del medio ambiente.

El investigador Yumiko Kumano que preparó para Tokyo Electric este informe  sobre la seguridad del combustible gastado en el complejo, no ha podido ser localizado para hacer comentarios. Un portavoz de TEPCO se negó a hacer comentarios sobre sus decisiones sobre el almacenamiento de combustible y si esta cantidad de elementos gastados contribuyó a la crisis.

"Nuestra atención se centra ahora en dar respuesta a la situación en Fukushima," dijo.

El informe de TEPCO indica que la empresa había tomado medidas para aumentar la capacidad de almacenamiento de combustible gastado en el complejo de la planta más allá de su diseño original. Lo que incluyó un  "cambio de los bastidores" en  las piscinas de los edificios de los reactores para aumentar su capacidad y posteriormente la construcción de una piscina separada grande,  al exterior y un centro separado de barriles de metal,  sistema que no dependería del suministro de electricidad.

Sin embargo, se mantuvo un almacenamiento adicional  dentro de los edificios de los reactores, según un  documento de TEPCO donde indica que se había duplicado la capacidad a más del doble el número de elementos combustibles almacenados en los reactores pasando de 3.998 elementos de combustible a 8310 elementos en el momento de terremoto.

"Había un almacenamiento muy denso y esto ha desembocado en una situación aún peor", dijo Frank von Hippel, físico de la Universidad de Princeton y ex asesor de EE.UU. sobre los riesgos de seguridad nuclear en la administración Clinton.

Un funcionario nuclear de Japón y la Agencia de Seguridad Industrial, que pidió no ser identificado porque no estaba hablando en nombre de los reguladores de manera oficial, dijo que las autoridades tendrían que revisar las políticas de seguridad para el almacenamiento de combustible dentro de los edificios del reactor.

"Esto es algo que vamos a tener que hacer después de lo que ha ocurrido", dijo.


OLVIDO DE LA  SEGURIDAD, DISCULPAS, Y MÁS DISCULPAS.
Cuando Toru Ishida, un importante  defensor de la industria nuclear japonesa, decidió dejar su puesto en el gobierno en 2010 para pasar a la industria privada, no tuvo que esperar mucho para encontrar trabajo.

Ishida, que había sido director general del Ministerio de Economía, Comercio e Industria, el organismo que supervisa la energía nuclear, cuatro meses después de haber cesado en sus funciones de reglamentación fue contratado  por TEPCO.

Es una indicación de la estrecha relación entre la empresa y la agencia gubernamental que sirve como su principal patrocinador, la sede de TEPCO está sólo a unas pocas manzanas del complejo METI en el barrio Kasumigaski que alberga gran parte de la burocracia gubernamental.

La práctica es que con relativa frecuencia antiguos burócratas acaban con empleos en el sector eléctrico,  siempre muy bien pagados,  después de su jubilación,  esto genera una controversia en Japón, donde esta práctica es  conocida como "amakudari", o "descenso del cielo."

Pero el caso Ishida atrajo la atención especial por su contratación por  TEPCO cuando se hizo público a principios de este año, y hasta el  Ministro Akihiro Ohata se vio obligado a admitir que debería ser  necesario introducir reformas para evitar situaciones similares.

"Algo se debe hacer para tranquilizar la preocupación pública acerca de esto," dijo a los periodistas Ohata en enero, mientras argumentó que Ishida había sido contratado por TEPCO debido a su "capacidad, experiencia e inteligencia" y por nada más.

Los críticos, entre ellos el legislador Kono, dijo que esta contratación ilustra los problemas profundamente arraigados en un sistema que ha hecho de que METI sea el mayor apoyo de la energía nuclear y al mismo tiempo la sede de la agencia de seguridad que se encarga de la regulación nuclear.

METI ha dirigido las inversiones deTokio Electric en energía nuclear y le ha dado un respaldo implícito para conseguir su financiación. Al mismo tiempo, la empresa ha proporcionado empleo a algunos altos funcionarios del METI como Ishida y una red de políticos simpatizantes, según indicó Kono.

"Si esto es la política nacional, entonces el gobierno tiene que ser responsable por completo", dijo. "Si esto es debido a las  empresas privadas, entonces tenemos que pensar en cómo luchar contra los carteles de esta industria."

La planta de Fukushima Daiichi es la instalación nuclear más antigua de Tokio Electric, y ha sido el escenario de una serie de fallos de seguridad de alto perfil,  que se remonta a una década atrás.

En 2002, TEPCO admitió ante el organismo regulador que había falsificado registros de seguridad en el reactor N º 1 en Fukushima Daiichi.

En 2003, TEPCO cerró todas sus 17 plantas nucleares por asumir la responsabilidad por el escándalo de una falta de seguridad y una fuga de combustible en Fukushima.

En 2007, después de que un terremoto importante que azotó el área próxima de la planta nuclear de Kashiwazaki-Kariwa de TEPCO en Niigata, la compañía estuvo lenta en reportar dos fugas de radiación y también calculó mal la dosis de radiación liberada en un tercer incidente.

Las autoridades reguladoras japonesas también han sido objeto de críticas. En 1999, un estudio encargado por el Departamento de Energía de EE.UU. determinó que a los trabajadores en la planta de combustible de Tokaimura en Japón se les había dado insuficiente formación antes de que accidentalmente se provocara una reacción nuclear en cadena incontrolada. Tres trabajadores resultaron heridos de gravedad en el incidente, que obligó a decenas de miles de personas a ser evacuados.

La Agencia de Regulación Nuclear en Japón y la Agencia de Seguridad Industrial se crearon en 2001 en parte debido sobre todo a este incidente y a las críticas de EE.UU.  Pero los críticos también han cuestionado si tiene los suficientes recursos para el sector  que regula y si son los que se necesitan,  registros de la agencia indican que cuenta con alrededor de dos inspectores de campo para cada uno de 54 plantas nucleares de Japón.

¿Dónde está el director general?
Mientras los equipos de los trabajadores TEPCO con riesgo de recibir peligrosas dosis de radiación en su lucha para evitar un colapso catastrófico en el Daiichi Fukushima, el presidente ejecutivo de la compañía casi ha desaparecido de la vista del público.

El presidente ejecutivo, Masataka Shimizu, de 66 años,  no ha hecho una aparición pública en más de una semana. Todavía no ha visitado a los accidentados en las centrales nucleares al norte de Tokio. Y muchos japoneses están pendientes de un hilo esperando a ver si la planta de energía nuclear y sus fugas de radiación están ya bajo control, y han comenzando a cuestionar si realmente ha habido un correcto control de la crisis.

En su última conferencia de prensa hace una semana  se disculpó por la situación,  pero desapareció luego de la vista pública. La compañía emitió una declaración suya el sábado en la que expresó su pesar por "causar tantos problemas."

Shimizu es un hombre veterano en la compañía, se incorporó al mismo puesto de trabajo que su padre dejó a la edad de 23 años. En uno de los mayores países suministradores y de mayor  potencia comercial, se dio a conocer como un hombre de compras reduciendo costes en los procesos de contratación de su empresa, antes de convertirse en presidente de la misma en junio de 2008.

Desde la crisis, ha dejado en gran medida que sean los portavoces de TEPCO  en Tokio quienes  sean  la cara pública de la empresa y respondan a las preguntas cada vez más agresivas, y a la crítica de los periodistas frustrados por la falta de información.

"Él está haciendo que la gente de más baja responsabilidad haga todo el trabajo duro", dijo Satomi Aihara, un residente de Tokio de 46 años de edad. "Me pregunto dónde se esconde, hace sentirme mal."

Incluso el primer ministro Naoto Kan ha sido incapaz de ocultar su frustración. "¿Qué diablos está pasando?" se escuchó decirle a los ejecutivos de TEPCO la semana pasada.

Los funcionarios de TEPCO  dicen que su jefe está ocupado,  detrás, dando soporte a las acciones.

"Ha sido un líder de las tropas desde la dirección", dijo el portavoz de la compañía Kaoru Yoshida.

Los jefes de las compañías japonesas no pueden estar tan estrechamente asociados con el éxito de sus empresas como lo son en los Estados Unidos o Europa, pero también ellos tienen fallos.

Se espera que asuman la responsabilidad de las deficiencias, los escándalos o los desastres que ocurren durante  su dirección y que se disculpen profusamente y también por que no renunciar.

De hecho, un ex presidente y presidente de la compañía TEPCO renunciaron tras el escándalo de seguridad del año 2002.

EE.UU., ¿HA HECHO LO SUFICIENTE?
Mientras TEPCO, su presidente ejecutivo y los reguladores japoneses deben contestar a las preguntas sobre el almacenamiento del combustible gastado dentro de los reactores de Fukushima, los expertos de los Estados Unidos han instado a que el combustible gastado se almacene lejos de los reactores, debido al riesgo de un ataque terrorista.

Un informe confidencial de la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU. preparado a raíz de los ataques de 11 de septiembre de 2001, cuestionó la posición de la industria nuclear de EE.UU. sobre el almacenamiento de combustible gastado en las piscinas era tan seguro como su almacenamiento fuera de los edificios de los reactores en contenedores plomo y acero que también pueden ser reforzados con un búnker masivo de hormigón.

Cerca de 23 reactores de EE.UU. comparten la misma tecnología de diseño General Electric "Mark 1" con los  reactores de Fukushima Daiichi,  diseño que se remontan a 1971.

"Cuando las plantas fueron diseñadas originalmente, se pensaba que el combustible gastado se mantendría en los sitios sólo dos o tres meses después de cada recarga del reactor durante una parada  y el combustible se enviaría luego fuera del recinto para su reprocesamiento o disposición final", indicó Lochbaum de la Unión de Científicos Preocupados. (Union of Concerned Scientists)

"Cuando estos planes cambiaron, llenaron las piscinas hasta la máxima capacidad sin plantearse si deberíamos  implantar más barreras con una mayor seguridad", dijo.

La crisis nuclear de Japón ha aumentado la preocupación de los responsables de  EE.UU. a causa de las barreras relacionadas con la seguridad se superponen unas con otras en los recintos. Por el contrario, en Alemania, por ejemplo, se ha basado más en un almacenamiento del combustible gastado en contenedores de hormigón que pueden ser protegidos contra los ataques o accidentes.

Uno de los problemas que limitan el uso más amplio de las unidades de almacenamiento en seco es su costo inicial: el precio de cada barril es de cerca de 1 millón de dólares o más. Los críticos dicen que estos costos son más o menos comparables con las piscinas de enfriamiento a largo plazo, pero estas no  requieren del gasto de capital inicial lo que dificulta convencer  a la administración y a los accionistas.

Richard Meserve, que fue presidente de la Comisión de Regulación Nuclear de EE.UU. (NRC)  durante el periodo 1999-2003 y supervisó la situación después de los atentados del  11 de septiembre, dijo que es demasiado pronto para juzgar lo que ha sucedido en Fukushima, En todo caso, puntualizó, que estaría sorprendido si " las piscinas de combustible gastado" no estuvieran llenas, teniendo en cuenta las edades de las plantas.

Meserve indicó que entre las medidas que la  NRC tomó después de los atentados del 11  de Septiembre estaban las de mantener varios sistemas para refrigerar las piscinas de combustible gastado y sistemas redundantes para  el rociado y refrigeración de los elementos de combustible. "Tenemos varios sistemas de seguridad en los reactores de EE.UU. que posiblemente no están presentes en los reactores japoneses", indicó.

Junichi Nunomura, un ejecutivo con sede en Tokio de NAC, una empresa de EE.UU. que ofrece almacenamiento en seco para el combustible nuclear, dijo que los servicios públicos japoneses habían sido muy lentos a la hora de abandonar el almacenamiento de combustible gastado en las piscinas a pesar de su abandono por la  opinión internacional desde hace ya unos años.

"Han sido muy conservadores, muy lentos en el cambio", dijo Nunomura. "Esto debería cambiar."


(Additional reporting by Scott Malone in Boston and Bernie Woodall in Detroit; Editing by Bill Tarrant)
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Artículos adicionales no incluidos en el informe original:
Nuclear Reactors in Earthquake Zones in the U.S.
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